
Hacer que sus equipos sean realmente “inteligentes” con la tecnología infrarroja
Si busca adoptar una solución de tipo Industria 4.0, probablemente ya sepa que el software no es suficiente por sí solo. Puede tener el panel de control más sofisticado del mundo, pero si su hardware no puede comunicarse con la capa de datos, entonces todo es inútil.
Ahí es donde entran en juego los sistemas infrarrojos. No se trata únicamente de calor; se trata de una vía directa hacia los datos digitales que realmente necesita.
Calor que acompaña el ritmo de producción
Los elementos calefactores tradicionales son lentos. Tardan mucho en reaccionar. Intentar hacer que un controlador PID funcione con ellos es un verdadero problema.
Nosotros utilizamos emisores infrarrojos de alta densidad, ya que permiten calentar y enfriar instantáneamente. Esto significa que puede sincronizar la cantidad de calor generada con la velocidad de su línea de producción.
Al conectar estos dispositivos a un PLC digital, deja de preocuparse por el consumo energético. Puede saber exactamente cuánta energía se utiliza para cada pieza o sustrato. De esta manera, el calentamiento deja de ser simplemente un gasto mensual, sino algo que se puede optimizar.
El problema: energía vs. refrigeración
El problema es que los sistemas infrarrojos generan una gran cantidad de energía en un espacio muy pequeño. Es excelente para mantener la sala limpia sin que parezca un almacén, pero existe un compromiso: todo ese calor debe ir a algún lugar. Si el sistema de extracción y refrigeración no es lo suficientemente eficiente, el calor ambiental afectará a los sensores. Eso provoca desviaciones en los datos, y cuando los datos se desvían, ya no sirven de nada.
Hágase un favor: revise la capacidad de su sistema de climatización antes de instalar arrays infrarrojos de alta potencia. Así evitará muchos problemas más adelante.
¿Por qué molestarse con la tecnología infrarroja?
Lo mejor es que no requieren medios convectivos. Eso significa menos partículas flotando en la sala limpia, y así se reduce considerablemente el riesgo de contaminación.
Se trata de una fuente de calor sin contacto. No hay partes mecánicas que se desgasten con el tiempo. Las reparaciones necesarias son menores, ya que no es necesario reemplazar los calentadores cada pocos meses.
En lugar de intentar adivinar cuándo podría romperse algo y programar un cierre “por precaución”, simplemente puede observar las horas de funcionamiento del dispositivo. Reparelo cuando los datos lo indiquen, no porque el calendario se lo diga.