
Reducción de las emisiones de carbono en la fabricación de semiconductores: todo comienza con el control térmico
En la fabricación de semiconductores, el control térmico es fundamental. Pero si realmente queremos lograr la neutralidad en emisiones de carbono, debemos dejar de desperdiciar energía donde más se desperdicia. Para nosotros, eso significa concentrarnos en los recintos que albergan los sistemas de calefacción por infrarrojos. Si el calor se escapa del cuarto limpio, en realidad estamos perdiendo dinero y carbono.
Los materiales adecuados son clave
Utilizamos acero inoxidable 304 o 316L para estos recintos. ¿Por qué? Porque no libera gases y no se deforma cuando se calienta. En su interior, utilizamos reflectores pulidos para dirigir la radiación infrarroja directamente hacia la oblea. Es simple: cuando el calor llega exactamente donde debe ir, no es necesario aumentar la potencia para compensar las pérdidas. Menos energía por oblea. Tan sencillo como eso.
La geometría también es importante
La forma del recinto determina cuán densa será la concentración de calor. Diseñamos estos recintos de manera que la distancia entre la lámpara y el objetivo sea lo más pequeña posible. Un ajuste más preciso significa que se alcanza la temperatura más rápido. No se desperdicia electricidad calentando el aire alrededor de la pieza. También añadimos soportes de montaje precisos para poder reemplazar las lámparas sin alterar el foco. Si el alineamiento está equivocado, incluso por unos pocos milímetros, la eficiencia disminuye drásticamente.
La realidad de la alta densidad de calor
Los sistemas de calefacción por infrarrojos de alta potencia ejercen una gran presión sobre el metal. Con el tiempo, el acero inoxidable se expande. Utilizamos orificios de montaje para permitir ese movimiento, de modo que el recinto no se doblegue bajo la presión. Pero hay que asegurarse de que el sistema de refrigeración de la planta pueda manejar esa carga concentrada. De lo contrario, no se está reduciendo realmente las emisiones de carbono; simplemente se traslada la carga del calentador al sistema HVAC.
Cuando un recinto está bien diseñado, una lámpara IR convencional deja de ser solo un componente y se convierte en una herramienta de precisión. Es la forma más rápida de alcanzar las metas ambientales sin ralentizar la línea de producción.